“Queda en pie para cada hombre el deber de conservar la estructura de toda la persona humana en la que destacan los valores de la inteligencia, voluntad, conciencia y fraternidad; todos los cuales se basan en Dios Creador y han sido sanados y elevados maravillosamente en Cristo.”
Gaudium et Spes. No. 61
En el Colegio San Vicente de Paúl somos consientes que educar es conducir a los niños y a las niñas a que descubran sus capacidades físicas e intelectivas, con la certeza de que si no fortalecen su voluntad de nada serviría su inteligencia en el camino de la vida. Educar es construir con los jóvenes un conocimiento científico, técnico y social, de modo que estén provistos de las herramientas pertinentes para crear iniciativas de esperanzas a las dificultades de su patria. Educar es, pues, una tarea importante que va más allá del aquí y del ahora, que va más a allá de las paredes de un aula y que va más allá de la mera introducción de datos cognoscitivos en la mente de los estudiantes.
Sin menosprecio del rigor científico, vicentinos y vicentinas serán consientes de que su instrucción debe ser aplicada, primordialmente, dentro de los parámetros del amor al prójimo. Es decir que “a la competencia técnica hay que añadir las señales auténticas de un amor desinteresado” (Populorum Progressio No.72). Aspiramos a que nuestros estudiantes, armados de la ciencia más actual, descubran también el idealismo propio de un cristiano para luchar por el bienestar de la raza humana. “El deber de justicia y de calidad se cumple cada vez más contribuyendo cada uno al bien común, según la propia capacidad y la necesidad ajena.” (Gaudium et Spes No.30)
Es una exigencia para el Colegio San Vicente de Paúl que la labor académica y social esté permeada de una aceptación gozosa y práctica de la moral y de las buenas costumbres, de modo tal que el estudiantado egrese de las aulas habiendo experimentado los altos ideales cristianos y así contrarrestar la cultura de los anti valores con que crece gran parte de la sociedad panameña.
Pero, nuestro empeño en la vivencia cristiana no es excusa para trivializar la competencia en el dominio tecnológico, al contrario, mientras más técnicos y especializados se formen nuestros amados vicentinos y vicentinas, más habremos cumplido nuestra misión cristiana y educativa. Ya decía el venerable papa Juan XIII: “…no basta que nuestros hijos gocen de la luz sobrenatural de la fe…se requiere además que penetren en las instituciones de la misma vida pública y actúen con eficacia desde dentro de ellas.” (Pacem in Terris No. 61.)
Ustedes, padres y madres de familia, son los primeros educadores de sus hijos, esa verdad no la ignoramos, más aún deseamos vivamente que la mediten, la reflexionen y la hagan cada vez más vital. “La madre nutricia de esta educación es ante todo la familia: en ella los hijos, en un clima de amor, aprenden juntos con mayor facilidad la recta jerarquía de las cosas, al mismo tiempo que se imprimen de modo natural” en el ama de los adolescentes formas probadas de cultura a medida que va creciendo.” (Gaudium et Spes No. 61)
Saludos y gracias por poner en nuestras manos, la educación de sus hijos
Padre Bayron R. Soto C.
Director del Colegio
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